Llevo algunos días disfrutando de este magnífico queso, de J. Aranburu Elkarte, un pequeño productor que vende su queso con etiqueta de denominación de origen Idiazabal, con lo que ello significa. Esto es, asegurando que sus quesos están hechos a partir de leche de oveja latxa o carranzana. Se trata de un tipo de oveja que no produce mucha leche, aunque lo que produce es una leche de alta calidad. Sólo unos 100 productores de queso están acogidos a la D.O. Idiazabal, productores que producen en las sierras de Urbia, Aralar, Urbasa, Andia y Monte San Donato. A los que nos encanta este queso, la denominación de origen nos da la etiqueta con la que podemos diferenciarlo y reconocerlo en el mercado, asegurándonos la calidad del producto y determinadas formas de hacer.

Por otra parte fue un placer comprar el queso a través de su tienda online quesosaranburu.com, tanto por la facilidad y explicaciones de todo tipo que contiene su sitio web, por la rapidez en la entrega, como por el cuidado y adecuado packaging. En la sociedad existe la impresión de que los productores agrarios viven fuera de la realidad del mercado, con márgenes miserables y gracias a subvenciones, que aunque conserven su modo de vida no son dueños de las decisiones que toman respecto a su negocio. Este es un ejemplo contrario porque la gente se mueve, como muchos otros, tienen un producto de alta calidad que ofrecer y hay un mercado que lo demanda, utilizan internet para comercializar su producción, controlando lo que venden y a quien. Para ello han contado con la ayuda de delifunart, de la que hay que seguir sus pasos y estar atentos para ver cual es su próxima iniciativa.

Me encanta el queso, seguramente porque tengo hábito de comerlo desde siempre. De niños nos encantaba, desde el más fuerte al más suave, pero nuestro favorito era el Idiazabal, el que más comprábamos. Fuimos unos niños súper críticos, ahora que lo pienso dábamos un poco de asco, jaja. Recuerdo su olor al abrir el cajón de la despensa, mi padre nos reñía porque comíamos el queso sin pan, a palo seco, con lo que no duraba mucho. Y a pesar de conocer el background de mi familia les llevé medio queso y un pan blanco hecho con masa madre. Estaba impaciente con que me dieran el veredicto, les pregunte qué tal estaba lo menos diez veces, hasta que dijeron que sí, que el queso era muy bueno y que el pan también estaba muy rico. Les encantó tanto el queso como la forma de venta y mi pan era el mejor que he hecho hasta ahora.

Como más me gusta comer este queso es con un buen pan blanco, sobre todo cuando está tan bueno, pero por aportar algo diferente os propongo un aperitivo que une los montes vascos con el mediterráneo.
Tosta de berenjena con Idiazabal
Unas ricas rebanadas de pan blanco hecho a partir de masa madre untada de tomate, sobre ella una capa de berenjena asada al horno troceada y mezclada después con salsa de tomate. A la berenjena se le pone unas escamas de sal de Maldon y por encima el queso blanco nuevo.

Bocado a bocado, todo un manjar.