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Buey de mar como txangurro a la donostiarra
El buey de mar es parecido al txangurro o centollo, sólo que es más ancho que largo, el buey de mar tiene las primeras patas en forma de pinzas y las demás patitas las tiene peludas.
Ingredientes
- 2 bueyes de mar
- 1 tomate
- 1 puerro hermoso
- 1 cebolla
- 2 zanahorias
- 1 copita de whisky
- Aceite de oliva
- Pan rallado
- Sal
Elaboración
Yo compré el buey de mar cocido y congelado, pero si lo compras vivo, has de cocerlo antes.
Hay que despiezar el buey de mar, recuperando toda la carne que pueda contener, en las patas y en el cuerpo y guardar el caparazón bien limpio para comer de él.
Empezamos a picar muy finamente la cebolla y la zanahoria, para pocharlo lentamente durante bastante tiempo, cuando estén bien blandas añadimos puerro picado y más tarde tomate concasse (pelado y cocinado con aceite y ajo picado). Mezclarlo bien y añadir la carne del buey de mar, después verter la copa de whisky y flambear.
Rellenamos el caparazón con esta mezcla y espolvoremos con pan rallado por encima, para gratinarlo en el horno. Como presentación se puede poner una cama de lechuga o cualquier hierba que se considere oportuna.
Segundo aniversario de este blog
Hoy hace dos años que empecé con este blog preparando unos lomos de bacalao al pil-pil. El año pasado celebramos el primer aniversario preparando unas kokotxas de bacalao al pil-pil. Este año, no tanto porque no haya otras opciones, más bien porque es la opción que más nos gusta, lo vamos a celebrar con bacalao y otras cositas más.
Todo ha empezado con un plato grande de ibéricos de Guijuelo, jamón y lomo, riquísimos, acompañado de un vino Cune, crianza del 2004.
Después hemos preparado unas kokotxas, de la misma forma que el año pasado, pero las hemos servido en vaso, para terminar con un mezcla de una infusión de azafrán, que le da un aroma y un color bonitos. Además, comer las kokotxas con cucharilla ha resultado muy cómodo.
Más tarde, nos hemos pasado al cava, que para algo es una celebración y me gusta hacerlo con burbujas. Para comer hemos sacado del horno un buey de mar preparado como un txangurro a la donostiarra. Este plato siempre ha sido una debilidad personal (durante la semana pongo la receta). Ha quedado muy bien. Para descansar nos hemos tenido que sentar en el sofá, y como era de esperar nos hemos dormido.
Cuando nos hemos despertado, hemos preparado café y hemos comido los pasteles que hemos comprado por ser un día señalado.
Ha pasado el tiempo casi sin darme ni cuenta, eso sí, divirtiéndome y aprendiendo mucho. En las próximas semanas habrá alguna novedad, ya os iré informando poco a poco. Gracias por la atención, espero seguir aprendiendo y disfrutando tanto como en los dos años pasados. Besos para todos.
Roma (3) - La ciudad de los romanos
¿Cuantas veces habré dicho, están locos estos romanos? La verdad es que se parecen más a nosotros que a unos alemanes por ejemplo, pero aún así para el que de pronto aterriza allí descubre cosas que le llaman la atención. Por ejemplo, las gafas y los relojes son grandes en Roma, enormes, y muy importantes, un par de gafas de marca con estuche y todo, es lo que tiene que tener todo buen romano, verano o invierno, día y noche (verídico), interior o exterior (muy habitual que dentro de una cafetería haya dos personas con gafas de sol). Otra costumbre romana que me suena de por aquí, es hablar alto por teléfono.
Si las gafas han de ser grandes, los vehículos son preferiblemente pequeños, motos y choches pequeños, también se ven coches deportivos italianos por supuesto y algún que otro armatroste Mercedes, pero no es lo habitual. Por ejemplo para ir en moto más pijo que nadie, Borsalino propone este casco con inspiración tártara que no romana, digo yo, pero que opino que sólo a un italiano se le ocurre.
A los italianos les gusta pasearse por las calles de las tiendas más pijas de Roma (Tridente y zona de la piazza di Spagna), hasta que cierren las tiendas, abren cada día incluyendo los domingos pero cierran los días festivos que no son domingo (otra excepción). La verdad, es que ves que las tiendas en las que un vestido cuesta más de 500€, están vacías, pero les gusta pasear por allí para ver los escaparates, ver lo que se lleva y puede que alguna vez entrar a probarse algo, y puede que hasta en alguna ocasión compren algo.
Por la noche, el ambiente se traslada a otras zonas, la gente sale a cenar, salen tarde de cenar, en la cena también se bebe y no se fuma, por lo menos en los restaurantes, la ley anti-tabaco se cumple a rajatabla. Después de cenar este risotto con mejillones, una buena opción es ir a tomar un cocktail a uno de los locales más chulos que vimos en Roma, Freni e frizioni.
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Roma (2) - La ciudad que mira al pasado
A Roma le sale historia por todas partes, no en balde tiene cerca de 3000 años de historia. Sólo hay dos líneas de metro porque no se puede excavar sin encontrarse otro yacimiento más. Así que andes por donde andes te encontrarás ruinas, templos, iglesias, etc. Y hay que decir que me parece muy generoso que no haya que pagar entrada por entrar en muchos sitios. Roma no puede escapar de su pasado, vive un poco aún en él, en el mejor sentido, los mármoles blancos pesan demasiado. A diferencia de otra ciudades importantes de Europa que históricamente siempre miran al futuro, Roma mira al pasado.
Una ciudad que era imperio
Mirando las ruinas de lo que fue la ciudad de Roma en sus distintas etapas, a pesar de la destrucción del tiempo, de las guerras, de los saqueos, etc. se llega a entender que era una sociedad sofisticada, que la historia da muchas vueltas. Todos hemos visto fotos, hemos estudiado en la escuela, hemos leído y hemos visto películas, pero es mucho más especial visitar el foro romano en un precioso y frío día de invierno de lo que nunca hubiera imaginado. No esperas encontrar algo así. Lo mismo ocurre con el Palatino, el Coliseo, el Circo, el teatro romano, la puerta Octavia, las termas de Caracalla, el mercado de Trajano, los panteón Agripa, etc. Recordé las comilonas de Apicius.
Un sitio especial al que está muy bien ir para comprobar el poder de la potencia que fue Roma, puede ser el monte Testaccio, en el barrio del mismo nombre (por cierto, que de visita muy recomendable). Se trata de un monte artificial, contruido a base de restos de ánforas que llegaban al puerto de Ostia, vamos como un vertedero. Se ven los restos. Debajo se excavaron cuevas, perfectas como bodegas y que actualmente se utilizan como lugares de ocio, discotecas, locales que abren a la noche. Frente al monte Testaccio, hay un buen sitio para cenar comida romana, la Osteria degli amici, un sitio muy recomendable en el que comimos un carpaccio de pulpo de quitar el hipo y del que guardo un especial recuerdo del postre. También en el Testaccio, encontramos una tienda de alimentación (Volpetti) que tiene el genero más exquisito y exclusivo que he visto nunca, eso sí, muy caro todo. De todas formas merece la pena pasar, para ver el escaparate y comprar alguna chuchería, aquí encontrarás casi cualquier producto italiano, por muy difícil que sea de encontrar. En la plaza de Testaccio también hay un mercado gracioso.
Piazze di Roma
Recorrer la ciudad fijándonos en las plazas, nos permite ver parte de la historia de Roma, además de ver importantes fuentes, esculturas, palazzos, distribuciones, vistas, etc.
La Piazza Barberini con la fontana del Tritone (de Bernini), la plaza de la boca de la verdad con el templo de Vesta, la piazza del Camplidoglio (proyectada por Michelangelo) con una copia de la estatua ecuestre de Marco Aurelio, Campo de Fiori que es muy agradable, piazza della Minerva con su elefantito (también de Bernini), piazza Navona con la fontana de Bernini también (Bernini parece fontanero), piazza del popolo al final del tridente, piazza della Repubblica cerca de las termas de Diocleciano, plaza de San Pedro en el Vaticano (la mayor de Roma), piazza di Spagna con su escalinata y como toda buena plaza de Roma con una fontana de Bernini, largo di torre Argentina y la piazza Venezia llena de tráfico donde está el monumento a Vittorio Emmanuelle II y donde Mussolini daba los discursos a sus fans.
La ciudad estado y más iglesias
El Vaticano es un estado enano dentro de Roma, la plaza de San Pedro es la más grande de Roma, qué efecto más raro hace esta plaza elipsoidal, no parece tan grande, y también es obra de Bernini.
Fuimos dos horas antes que abrir a los Museos Vaticanos, para las ocho de la mañana y pasamos un frío tremendo, esperando en la cola, nos turnamos y tomamos un chocolate caliente en vaso de plástico. Aunque la espera mereció la pena, alucinamos, mejor de lo esperado, iluminado sólo con luz natural. Las esculturas romanas, griegas, etruscas, egipcias, la obra de Raffaello, Michelangelo o Boticcelli.
Además del Vaticano en todo Roma se pueden visitar otras iglesias, algunas pertenecientes al Vaticano y otras no, pero cada una de ellas muy especial, como Santa Maria Maggiore, basílica muy proporcionada con suelos y mosaicos hermosos. Otra iglesia preciosa el la Basílica Santa María in Trastevere, que aún siendo mucho más pequeña es preciosa también.
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