bocadorada.com
Collar zizahori
Ya hemos hablado de esta setas, las famosas cantharellus cibarius, rebozuelo o mil nombres más, sólo en euskera puedo decir un montón de ellos. En este caso la novedad es que están secas en un collar, ¿bonito verdad? Huelen aún mejor.
Se trata de una de las formas de conservar estas setas, desecadas, para ello después de limpiadas de hojas y tierra, con aguja e hilo se va haciendo un collar que se cierra y se cuelga en lugar seco, con temperatura constante y protegido para que se seque al aire. Una vez seco se puede guardar en un tarro. A mí me lo dieron así, en un tarro.
¿Y después qué hacer con ellos? Lo que queráis, sirven para cualquier cosa, los volvéis a hidratar durante toda la mañana, los cocináis al gusto.
En mi caso con pasta fresca, nata y cebolla, con un toque de pimienta malaya.
Bacalao fresco al horno
Hacer la compra en el mercado es un lujazo, buen genero a buen precio, o por lo menos la posibilidad existe, una pena que sólo lo pueda hacer el sábado. Lo bueno suele costar y tampoco nos podemos quejar de ello. Este sábado compré un bacalao fresco. El pescadero me lo preparó sin espina y sin cabeza para cocinarlo al horno. Con las cabezas y espinas hice un fumet para utilizarlo para hacer arroces, guisos de pescado y salsas.
Pusimos el bacalao abierto sobre la placa de horno con una fina lámina de aceite, lo salamos y untamos con un pincel con aceite, lo espolvoreamos de perejil picado y lo introdujimos en el horno precalentado a unos 180ºC durante unos 15 minutos. En los últimos 3 minutos, le añadimos la guindilla troceada, o como gusta decirlo por aquí, los langostinos de Ibarra.
A la hora de servir le añadimos una salsa de calabaza que teníamos en la nevera, que además de darle más color, le pegaba bien en sabor.
Respecto al fumet, no tiene secretos y está muy bien para hacer guisos ricos. Un buen fondo hace que un plato que simplemente queda rico quede riquísimo.
Se pone una olla llena de agua fría con una zanahoria, un puerro y media cebolla, con la cabeza y espinas del pescado bien desangradas. Se lleva a ebullición y se mantiene durante 20 minutos, a partir de los cuales hay que colarlo para quitar el pescado y que no le empiece a quedar gusto de amoniaco al líquido (esto es importante porque este sabor no se quita). Después se puede reducir el líquido al gusto o a la necesidad de cada cual.
Con este fondo puedes hacer ricas salsas marineras, salsas verdes, arroces, etc. Lo puedes guardar en tarros de cristal, en una cubitera, o en bolsas de plástico en el congelador, y sacarlos en la medida que los vayas necesitando.
¿Invierno o primavera?
Durante el mes de febrero estamos viviendo una adelantada primavera, que no me parecería mal si no creyera que volverá el invierno. Dan ganas de comprarse ropa de verano, nos animamos a planear viajes y excursiones y el cocido no es lo que más nos apetece.
De todas formas, un cocido ligero a mí me sigue gustando para primavera, un cocido de garbanzos con arroz caldosito por ejemplo. En este caso, para picar hemos hecho unas tostadas de pasta de paprika con camembert y albahaca.
Mi limonero está confundido, se ha creído este timo primaveral y está echando sus primeras flores. Ahora temo dejarlo en el balcón para que se me congele el pobre, con lo que le ha costado salir adelante.
De todas formas la primavera adelantada nos está haciendo un gran favor a la hora de pasar el rato en el ascensor entre desconocidos. Es el tema de siempre pero con novedades, ahora todos se aventuran a especular cómo será el verano.
Revuelto de espinacas com camembert
Últimamente el autobus y las cositas de diario me quitan más tiempo que el preferible para cocinar. Llego tan cansada que no me apetece cocinar. Este plato te alegra días en los que quieres parar el mundo un rato para ganarle el tiempo.
Tardas nada en saltear unos ajetes en aceite, después añade unas espinacas frescas, cocínalas, sudarán un poco pero se hacen en nada, sálalo y rompe unos huevos. A la hora de servirlo pon un poco de queso camembert en el plato. Me he llevado una alegría al comprobar lo bien que pega el camembert a las espinacas. Con el día de pequeños desastres que he tenido, me iré a la cama contenta con este descubrimiento.
La foto ha quedado movida pero es que sin luz, con las energías agotadas y con las prisas, no ha podido quedar mejor, me temo. Por cierto, que no tiene que ver pero que si alguien tiene la necesidad de hacer un regalo mañana y no se le ocurre qué hacer, yo conozco un teléfono que enamora, lo último en tecnología, yo quiero uno.










