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Lenteja roja
Yo tengo un problema con las lentejas aunque me encantan no me sientan bien, tengo poca tolerancia a ellas. Gracias a Rakas he descubierto las lentejas rojas, que dicen que se digieren mejor porque no tiene piel.
Tal como explica Rakas hacen espuma y necesitan menos tiempo de cocción y menos remojo porque no tiene piel. Yo los he utilizado como parte del relleno de unas berenjenas rellenas y con una crema de espárragos y el resultado me ha gustado. Dan a estos alimentos un toque picantillo con sabor a lenteja, sin disimular el sabor del resto del relleno.
Arzak la recomienda en ensalado combinada con arroz, hojas verdes y costroncitos de pan.
Muchas gracias Rakas por las lentejas, me he aficionado a ellas, a partir de ahora me las tendré que comprar yo solita.
Lo que puede dar de sí una olla llena
Ya sé que lo he escrito antes, pero no me canso de promocionarlo. Si llenas una olla grande de garbanzos, chorizo, carne para cocido y verduras variadas, te da para:
Día 1
Separas la carne de los garbanzos y sirves la carne con unos pimientos del piquillo pasados por una sartén para calentarlos, ya tienes la comida preparada. Si lo acompañas de una botella de vino no te hace falta nada más. ¡Ai qué tiernita estaba!
Día 2
Al día siguiente te calientas un plato de garbanzos con chorizo y puedes aguantar hasta la noche sin problemas si trabajas delante de un ordenador. Si te quedan ganas puedes tomarte un postre. En mi casa entre semana solamente hay yogures o fruta. Yo normalmente no como postre, pero eso sí, que no me quiten el café.
Día 3
Como separaste el caldo de los garbanzos y lo congelaste, ahora puedes sacarlo del congelador, descongelarlo, calentarlo y cuando esté hirviendo le añades unos noodles. Perfecto, ese caldo es dinamita pura y con el acompañamiento de los fideos chinos te bastará para no pasar hambre y al mismo tiempo satisfacer la gula.
Día 4
¿Que te sobraron unos pocos garbanzos? No te preocupes, resérvalos para hoy. Hoy toca arroz con garbanzos, es comida de pobre, pero está riquísimo. A mi me gusta que quede caldoso, lo sirvo en un cuenco, me gusta más en cuenco que en plato, supongo que será hasta que me aburra del cuenco.
Y aún hay más, pero lo dejaré para más adelante, tengo dos tupperwares llenos de garbanzos en el congelador, para cuando no me apetezca cocinar.
El día que preparé falafel
Hace poco me pasé todo el fin de semana cocinando. En la calle hacía frío y además nevaba, por lo que solamente salí el sábado por la mañana al mercado. Además de cocinar, ví en un programa de cocina como se hacía el hummus (ahora mismo no es difícil ver programas de cocina en la tele, los hay de todas clases, horarios, formatos o estilos) . Bueno el caso es que al final preparé un falafel con el que quedé muy satisfecha, creo que repetiré.

En los libros que consulté, decía que había que dejar 4 horas en remojo los garbanzos y después picarlos en una picadora para lograr una masa con la que se hacen las bolitas. Yo no tengo picadora y me pareció que para mi batidora iba a ser un trabajo muy duro, por lo que puse los garbanzos en agua fría caliente (es un tema importante tratándose de garbanzos, es para que se asusten) al fuego. Los cocí un rato, hasta que me pareció que a mi batidora no le costaría tanto trabajo hacer una masa. Dejé que se enfriaran y secaran, los separé en dos montones, uno para el falafel y el otro para el hummus.
Para hacer el hummus, mezclé los garbanzos con zumo de limón y un chorrete de aceite de oliva, dos sardinas de conserva, y un poco de sal, y dejé todo como una masa homogénea. Esta masa es perfecta para untarla con pan y aguanta un par de días en la nevera. Además está bien para acompañar al falafel.
Para el falafel, pasé los garbanzos por la batidora, y después los mezclé con cebolla picada, ajo, perejil, cilantro, comino, un poquillo de levadura, y agua, lo trituré hasta que quedó una masa homogénea. Lo dejé reposar alrededor de media hora.
Se hacen las bolas con la mano eliminando el exceso de agua con la mano y están listas para freirlas.
Para acompañar el falafel utilicé un poco de verdura que me sobró de preparar la lasaña de verduras, la mezcla llevaba, champiñones, puerros, zanahorias, tomate, pimientos y lentejas. Estaba muy rica.
El congelador a rebosar
Entre semana no suelo tener mucho tiempo para cocinar, entre el trabajo y otras tareas apenas me queda tiempo para cocinar. Voy todos los días a casa a comer, pero para eso hay que tener qué comer. El caso es que muchas veces recurro a tupperwares congelados, que previamente he cocinado y guardado cuidadosamente en el congelador.
Entre la comida para congelar el cocido es lo más práctico y también lo más agradecido, puesto que cuando se descongela y se calienta prácticamente no se nota la diferencia. Además en invierno entra muy bien y las legumbres han sido durante siglos, junto con los cereales, la base de la alimentación europea. Uno de mis platos favoritos son los garbanzos con carne, por un lado porque en invierno entra muy bien, porque están muy ricos, porque alimenta, porque cunde y por lo económico que me sale.
Yo suelo hacerlo con carrillera de ternera, la carrillera es una carne que queda muy tierna y que tiene mucho sabor. La suelo cocer con los garbanzos, puerro, zanahoria y cebolla en la olla express. Cuando piensas en la cantidad de comida que has preparado puedes llegar a asustarte, pero en cuanto lo organizas todo, te quedas super satisfecha de todo lo que has cocinado de una vez y en relativamente poco tiempo. A mi me sulen salir, dos platos hermosos de carne para comer nada más preparado:

Y después 4 tupperwares de garbanzos con un cachito de carne y un tupperware grande de caldo de garbanzos con carrillera.

Yo suelo racionar en tupperwares de una ración, está claro que hay que sacar un tupperware por persona.








