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Picando en días de mal tiempo
Hoy no está el día para salir a alternar, no, el día es frío y húmedo. Llueve, graniza y dicen que no muy lejos nieva, ha habido rayos y truenos y no apetece salir. Así que nos hemos preparado unos vermús con toques de bitters, un poquitín de Angostura y Campari en nuestro caso.
Antes de ponernos con el vermú hemos puesto al fuego un arroz ligero, que ya se sabe que si no lo haces antes, después del vermú es más difícil. Para picotear hemos improvisado unas galletitas saladas, unos cacahuetes y unas aceitunas.
Después de la siesta quería salir a dar una vuelta pero me han propuesto tomar un chocolate a la taza con alguna de las torrijas que he hecho para mañana, y claro, ante ese plan no he podido resistirme. Saldré a la noche, antes de que no pueda salir por la puerta de tanto comer.
Fin de semana pirenaico
A pesar del cansancio de la semana, a pesar de que ya llevaba mi cupo de querencia a la conducción cubierto, a pesar de que tenía mil cosas en la cabeza (que no se me olviden las botas de monte, el polar, el chubasquero bueno, los pantalones que se secan rápido, la cantimplora, las gafas de sol, crema, cacao para los labios…) el fin de semana pirenaico me ha servido de mucho. Eso que no ha hecho un tiempo buenísimo, eso que sólo eran dos días y que anduvimos haciendo el cabra por las laderas en pleno deshielo.
Pero todo tiene sus compensaciones, la satisfacción de ver unos paisajes que quitan el hipo, unos valles de los que hay mil rutas y caminos por recorrer, mil ríos que pasar, mil flores de la montaña que fotografiar, mil árboles que observar, etc. Me gustó hasta cuando se puso a llover y granizar, el cielo se puso precioso sobre las montañas, el ruido de los truenos, el agua corriendo en todas direcciones, la lluvia y los ríos, y de pronto te sientes viva y corres con el mínimo cuidado de no caerte pero saltas el río sin tantos miramientos como cuando no llovía. Ese momento en una borda con la puerta rota y un agujero en la pared, en el que por un momento, piensas que vas a pasar la noche allí comiendo lo que queda del chocolate y los frutos secos. Todo se arregla, y deja de llover, había que bajar rápido pero sin caerse, lo hicimos fenomenal, cada uno en su estilo.
De todas formas, como en todos los viajes con amigos, lo mejor de todo son los momentos de fraternidad, el desayuno con bizcocho casero pletórico y el mejor pastel de arroz que hemos comido nunca, gracias a la generosidad de la madre de algunas, ¡qué suerte de madre! Las comidas con anécdotas, historias, chistes y risas, o las migas de pastor y las costillas de cordero, pero eso se merece otra anotación.
Tomates secos en la despensa
Los traje de Roma en diciembre y está bien que unos meses después, te resulten tan buenos. Los estoy aprovechando a tope, son la gracia de mis bocatas o comidas rápidas. Es curioso lo que ocurre con las conservas, son slow food que sirven para hacer fast food.
La triple conserva: Revuelto de hongos (en conserva 1), con bonito en aceite (en conserva 2) y tomate seco en aceite (en conserva 3).

El bocata típico: Lomo fresco con queso de lonchas, pimiento verde y tomate seco en aceite (esta es la incorporación de un buen ingrediente en la combinación)

Mi favorito: Sandwich de sardinas con tomate seco y patatas (mejora mucho con una buena cerveza pero no siempre se tiene)

Vuelvo al tupperware
Sí, sí, después de más de dos años comiendo todos los días en casa y después tomándome un buen vaso de café antes de ir al tajo a la tarde, vuelvo al tupper durante un par de días a la semana. No hay mal que por bien no venga, así que ahora me tengo que organizar mejor. Nada de dejar para el último momento hacer la comida, para terminar como cociendo algo de pasta por ser rápido.
A partir de ahora tengo que organizarme, verdura, legumbres, arroces, cocidos, cosas con salsa y cuando llegue el verano ensaladas variadas. Por ejemplo estos puerros con patatas están genial, comida ligera y casera.
Taglietelle alla bolognese
Si algún plato ha sido deseado por mi hermano y yo, ha sido todo tipo de pasta con salsa boloñesa. Y quien quería cumplir con nosotros y dejarnos bien lo sabía y lo preparaba cuando íbamos a comer a su casa, por ejemplo una de mis tías. Cómo olvidar las noches de los viernes que íbamos a dormir a su casa y nos daba de cenar un platazo de pasta con salsa boloñesa.
Y ahora, de vez en cuando me gusta repetirlo y es que entra tan bien. No sé si es el tomate lo que me hace sentirme bien, la pasta, la carne o el buen recuerdo, pero qué más da, ¿no?
Collar zizahori
Ya hemos hablado de esta setas, las famosas cantharellus cibarius, rebozuelo o mil nombres más, sólo en euskera puedo decir un montón de ellos. En este caso la novedad es que están secas en un collar, ¿bonito verdad? Huelen aún mejor.
Se trata de una de las formas de conservar estas setas, desecadas, para ello después de limpiadas de hojas y tierra, con aguja e hilo se va haciendo un collar que se cierra y se cuelga en lugar seco, con temperatura constante y protegido para que se seque al aire. Una vez seco se puede guardar en un tarro. A mí me lo dieron así, en un tarro.
¿Y después qué hacer con ellos? Lo que queráis, sirven para cualquier cosa, los volvéis a hidratar durante toda la mañana, los cocináis al gusto.
En mi caso con pasta fresca, nata y cebolla, con un toque de pimienta malaya.
Bacalao fresco al horno
Hacer la compra en el mercado es un lujazo, buen genero a buen precio, o por lo menos la posibilidad existe, una pena que sólo lo pueda hacer el sábado. Lo bueno suele costar y tampoco nos podemos quejar de ello. Este sábado compré un bacalao fresco. El pescadero me lo preparó sin espina y sin cabeza para cocinarlo al horno. Con las cabezas y espinas hice un fumet para utilizarlo para hacer arroces, guisos de pescado y salsas.
Pusimos el bacalao abierto sobre la placa de horno con una fina lámina de aceite, lo salamos y untamos con un pincel con aceite, lo espolvoreamos de perejil picado y lo introdujimos en el horno precalentado a unos 180ºC durante unos 15 minutos. En los últimos 3 minutos, le añadimos la guindilla troceada, o como gusta decirlo por aquí, los langostinos de Ibarra.
A la hora de servir le añadimos una salsa de calabaza que teníamos en la nevera, que además de darle más color, le pegaba bien en sabor.
Respecto al fumet, no tiene secretos y está muy bien para hacer guisos ricos. Un buen fondo hace que un plato que simplemente queda rico quede riquísimo.
Se pone una olla llena de agua fría con una zanahoria, un puerro y media cebolla, con la cabeza y espinas del pescado bien desangradas. Se lleva a ebullición y se mantiene durante 20 minutos, a partir de los cuales hay que colarlo para quitar el pescado y que no le empiece a quedar gusto de amoniaco al líquido (esto es importante porque este sabor no se quita). Después se puede reducir el líquido al gusto o a la necesidad de cada cual.
Con este fondo puedes hacer ricas salsas marineras, salsas verdes, arroces, etc. Lo puedes guardar en tarros de cristal, en una cubitera, o en bolsas de plástico en el congelador, y sacarlos en la medida que los vayas necesitando.














