De pequeños mi hermano y yo nos peleábamos por las sobras. Nos gustaban en muchos casos más que cuando no eran sobras. Así recuerdo discutir por un plato macarrones con chorizo del día anterior, o un plato de carne cocida, unas pocas albóndigas, o lo que fuera, que con mucho mimo lo calentábamos a fuego lento.

Estos platos que pongo en parte están compuestos de sobras, por ejemplo un poco de la vichyssoise del día anterior esta vez con pimienta negra como me comentan por ahí, o las sobras del pollo que utilicé para un nuevo plato combinado.

Y es que me sigue pareciendo lo mismo, las sobras me gustan, me gustan mucho. En parte es porque me sorprende un poco que esté tan bueno el día después o porque no está planificado. Pero tiene que haber algo más y no doy con ello.

Junio 8, 2007 a las 18:53
Quizás sea el gusto que da encontrar algo ya preparado. Además, yo que no soy muy comilón, me encanta picotear de todo un poco o hacer una comida a base de microplatos.
Junio 8, 2007 a las 20:22
En mi casa es mítico lo de “hoy comemos restos” pero más mítica era la cara de satisfacción de mi madre ante el grito: “¡me lo pido para cenar!”. Familia numerosa ;)