Siempre que voy a casa de mis padres a comer, vuelvo con una bolsa llena de comida a mi casa. Algunas veces son albóndigas, qué ricas que están, otras unas croquetas, una morcilla de Burgos, galletas, jamón, unos buenos tomates, setas, queso Idiazabal, bonito y lo que mi madre considere. Esta vez, además de setas me traje una lasaña, y me pasé todo un día pensando en ella.
No sólo porque esté muy buena, también porque resulta que ella se ha pasado un buen rato haciéndola para que la disfrutemos nosotros, porque me recordaba a momentos pasados en los que la disfruté y pretendía volver a hacerlo. La verdad es que no necesitamos la lasaña para alimentarnos bien, nos cuidamos bien por nosotros mismos, lo que necesitamos es el mimo, el cariño, la ternura de los que queremos, y esa lasaña lo tiene todo. Que en eso no le gana el campeón del mundo de lasaña, en todo caso lo iguala, si lo hace especialmente para alguien, como un acto de amor.
Estaba muy buena ama.


Diciembre 14, 2007 a las 00:05
Mi mami también hacía muy ricas lasañas… Pero vino Michio Kushi y…snif, snif…
Alzo mi puño a los cielos, clamando cual Scarlett O’Hara nabichuelo en mano: ¡¡’dito japooooo, tenías que tomarla con la mozzarela y la salsa de tomate!!
Diciembre 14, 2007 a las 10:13
Aaayyyyy BocaDorada esto no se hace…
Ahora le voy a estar dando vueltas yo tb hasta la hora de comer… y ahora quiero hacer yo tb una!
Snif snif tus gurasos no sólo te miman sino que tienen buen gusto culinario.
Diciembre 14, 2007 a las 13:18
:D
Mi madre hace lo mismo. Siempre acabo cargando una bolsa con comida :) Ayer me dio macarrones con tomate… y muuuchas verduras: coles de bruselas, acelgas, tomate cherry, guisantes…
Y pienso lo mismo que tú, qué bonito que haya dedicado tiempo a cocinar pensando en sus hijos. Es realmente precioso.
Diciembre 16, 2007 a las 15:31
¡Qué pintorra tiene! Estoy de acuerdísimo: no le supera la lasaña del mejor cocinero. La comida casera, la de las ‘amatxus’, es la mejor del mundo.
¡Lo que daría por el arroz con chirlas de mi madre!