Sabía de las crestas de gallo de esta marca hace tiempo pero hasta hace poco no las compré.
Lo mismo que de las verdinas, que hace ya unos meses que me las habían recomendado, me dijeron que las comprara a granel en una tienda del casco viejo de Bilbao y que las preparara cociéndolas alrededor de media hora con pescado tipo rape o marisco.
Es buena idea y lo dejaremos para la próxima, esta vez hemos cocinado nuestro pequeño descubrimiento, verdinas con crestas de gallo.
El vino llegó fruto de una pequeña confusión, no era el tipo de uva que queríamos, en este caso se trata de Syrah y Garnacha a medias.
Pero nos ha gustado y lo hemos sabido encajar.
En estos casos es mejor no enfadarse y dejarse sorprender, el Barton & Guestier, Châteauneuf du Pape 2007 ha funcionado con el plato.





Abril 26, 2010 a las 18:11
Hoy he visto otra receta con las crestas… y es curioso como a la gente le producen temor o aprensión…
Yo las he tomado una vez en un revuelto con setas y huevo y me parecieron ricas, aunque con una textura peculiar.
Las verdinas, me encantan, (pese a su precio) y me gustan mucho combinadas con almejas marinera, por ejemplo…
Beso
Abril 26, 2010 a las 21:06
Ay, si te digo que me dan asquito, con toda confianza, pero me como las verdinas que tienen una pintaza!!! Y si os ha sobrado una copita de vino también participo jjajajajja
Abrazos.
Ana
Septiembre 24, 2010 a las 14:09
Perdona mi ignorancia, pero desconocía que las crestas de gallo se comieran. Mmmm… porque yo estoy entendiendo que son de verdad… quicir… cresta… de un gallo… la llevan en la cabeza… ¿En serio???
Noviembre 3, 2011 a las 18:50
Yo si sabia que se comian pero no que las vendieran así!!
Noviembre 14, 2011 a las 16:51
Que reseta tan rara, no sabia que se pudieran comer las crestas de gallo.
Diciembre 2, 2011 a las 12:24
No se qué decirte de las crestas de gallo, nunca las he probado. De todos modos me parece una combinación curiosa.