A pesar del frío, el domingo por la mañana aproveché para husmear en la plaza Nueva de Bilbao. Es el día que suele haber una especie de rastro, con paciencia se ven cosas increíbles. En los bordes de la plaza, en los soportales, puestos de libros, calendarios, cómics, carteles, revistas, monedas, sellos,… todo de segunda mano, también hay un puesto donde venden pájaros y también se venden objetos más grandes como despertadores, relojes y hasta muebles. La verdad es que ni por asomo es comparable a rastros de ciudades más grandes. En el centro de la plaza los coleccionistas intercambiadores de cromos, calendarios, etc. sobre todo viejos y niños, no suele haber mujeres.
Después fuimos al Arenal a ver las flores, esta vez no compré nada, porque quería pasear un poco antes de ir a casa y no me apetecía pasear por el paseo de los chandalistas con un ramo de lirios.
Cuando llegamos a casa prácticamente teníamos la comida hecha. La crema de acelgas ya estaba hecha, calentar despacio y listo. Las pencas ya estaban cocidas, por lo que solamente las tuvimos que albardar, con harina y huevo. A freír en aceite caliente y escurrir con papel absorbente.





Febrero 1, 2007 a las 09:04
Qué ganas tengo yo de ir a Bilbao…
Nos das la recetilla de la crema de acelgas?
merci!
Febrero 1, 2007 a las 17:12
Una comida muy sana , me encantan las acelgas.
Febrero 1, 2007 a las 19:56
Qué buena pinta…
Febrero 2, 2007 a las 12:32
Habrá que pobrar esas pencas que tan buena pinta tienen. Nunca las he comido así.
Febrero 2, 2007 a las 17:44
jill, la crema de acelgas no tiene secretos, se lavan bien, se trocean un poco se cuecen en agua con sal y aceite, y en unos 7 minutos de estar hirviendo se retiran. Se cuelan y se pasan por la turmix. Para que quede con un verde intenso, conviene echarlas al agua cuando el agua hierva y procurar que no lo pierda mientras se echan las acelgas.
dr.muerte, las pencas tienen un sabor que recuerda un poco al de la carne. Recuerdo que en el comedor de la escuela las ponían a menudo y nadie solía protestar, a pesar de ser verdura. Supongo que por su sabor y sobre todo por el paquete de regalo (albardado) que llevaban.