El martes ocurrió que me leyeron el pensamiento, bueno, no del todo, pero sí un poco y casi casi aciertan. Deseé un txitxarro a la 01.24 PM, y me tocó dorada con patatas y cebolla a las 02:30 PM, estaba muy bueno y me alegró mucho la tarde.
Es que el pescado me gusta mucho y parece que todo el rato estoy pensando en comer, tampoco es eso, pero me produce muchas satisfacciones.



Noviembre 15, 2007 a las 09:11
Es mágico cuando ocurre algo así.
Noviembre 15, 2007 a las 09:30
Las patatas y la cebolla de tu receta de txitxarro al horno tenían mejor aspecto. Creo que hay una diferencia a reseñar respecto a la materia prima de la dorada. El txitxarro, en sus diferentes facetas de suministro: Temporada y zona de captura, tamaño, no es de piscifactoría. La diferencia entre la dorada de piscifactoría y la denominada “salvaje” o de “pintxo” es muy notable, tanto en la calidad de sus carnes como en el precio. Mientras la primera me llega a resultar hasta un punto indigesta, la segunda y con este tipo de receta, es junto a otros, uno de mis pescados favoritos.
Agurtxu.
Noviembre 15, 2007 a las 12:40
Yo siempre estoy pensando en comer…
Noviembre 16, 2007 a las 09:23
Se nota que te gusta mucho el pescado ya que hablando de la Dorada se te llena la Boca.
Bajo tu inspiración, estoy seguro de que con una dorada “salvatge” y algo que absorba y atenúe el potente sabor de la grasa que ella suelta, como: pimientos cortados en tiras, cebolla en juliana, tomate y patatas en finas rodajas. Todo ello sabiamente horneado, podrás ofrecernos algo muy suculento para el paladar.
Ànim!!. Fins ara!!
Noviembre 18, 2007 a las 17:22
¡Buenísimo! Me has leído el pensamiento estavez.