En la calle Esperanza hay un sitio que me encanta, voy menos de lo que quisiera pero cuando voy me aprovecho y mi bolsillo no se resiente tanto como pudiera parecer. Es el Claudio, es una taberna de tapas con jamones colgados del techo, todo es sencillo y simple, sin embargo ese es su encanto precisamente.
Suele haber mucha gente y no reservan mesa, tu llegas y coges un número como en la carnicería, te pides un vino, sales a paser por el Casco Viejo o lo que te parezca, y al cabo de un tiempo te llaman (llaman a tu número).
Te sientas en las mesitas y te vienen a atender, ¿que es lo que suele haber para comer? Todo simple, el jamón es de primera, el lomo ibérico también, el atún y las anchoas suelen ser de Ondarroa y suelen ser exquisitas, hay distintos tipos de queso, en aceite, manchego, idiazabal, cabrales…

Yo suelo pedir jarra de vino porque en el Claudio es lo que me pide el cuerpo y después me paso la noche bebiendo agua para quitarme el reseco de tanto salado, pero merece la pena.
De la música no se puede hablar porque no hay y es verdad que alguna vez he salido algo rayada por la cantidad de ruido que se forma dentro, suele ser porque las personas solemos hablar alto, entonces para que nos oigan hablamos más alto, hasta que gritamos, chillamos y nos rayamos, pero sólo me ha pasado una vez.

Febrero 2, 2006 a las 20:15
Lo único en lo que hay que rayarse en el Claudio es cogiendo lonchas de jamón! oveja que bala…
Febrero 4, 2006 a las 21:22
sí, el Claudio es para campeones!
por cierto, interesante el post de los tapers. Parece hecho para gente single o semisingle
Febrero 5, 2006 a las 16:51
o para familias con horarios diferentes, ¿porque no? esta hecho para todos, si hoy estamos dos para comer sacamos dos tuppers, si somos tres pués tres… si hoy como sola, pués uno.
Agosto 14, 2006 a las 21:10
MALDITO