Algo que me ha encantado y que no había probado antes ha sido que traigan el desayuno a la habitación a la hora acordada, ¡qué lujo! Acostumbrada a tener que salir incluso de la pensión para desayunar algo en una cafetería, hacerlo en la misma habitación nada más quitarte la legaña.
Hay tanto que ver en Salamanca, puedes perder la sensibilidad incluso, porque todo es importante. Universidad, palacios, catedrales, iglesias, ermitas, casas, etc. También es la ciudad de los jardines-rincones bonitos, como la de la plaza de Fray Luis de León, o como el huerto de Calixto y Melibea, con una preciosa vista, y otros muchos jardincitos, con bancos de piedra desgastados por el uso y el tiempo, de los que piensas que son buenos bancos para que se haya desgastado de esa forma, como cuando ves un sillón con la tapicería desgastada en el asiento, respaldo y brazos, y el asiento tiene la forma del trasero de alguien.
Eso sí, si quieres reponer fuerzas siempre puedes tomarte un zumo o un batido en algún sitio, o tomarte un helado sentado en medio de la Plaza Mayor (yo me senté en el suelo, para ver los pies a la gente que pasa por allí).




Agosto 28, 2007 a las 07:55
Qué ganas tengo de que llegue el capítulo de las tapas…
Agosto 28, 2007 a las 16:16
Jo como mola, … de Salamanca son los de Mano de SAnto, que son un grupete de musica muy sencilla y elegante, y ellos son muy majos…
Agosto 28, 2007 a las 16:34
Me gusta que te guste mi ciudad… Y eso que soy crítico con el inmovilismo cultural, la cerrazón (a veces insoportable) castellana… Aún así, qué narices, tengo una ciudad preciosa.
Saludos
Diciembre 19, 2008 a las 22:38
estoy muy orgulloso de ti sister un articulo muy chulo sobre salamanca a ver cuando te curras uno de tu pueblo un beso agur!!